La oración como escuela de la esperanza. Este fue el tema del día de retiro que las lugartenencias belga y luxemburguesa de la Orden organizaron el pasado 22 de febrero en la Abadía benedictina de Saint-Maurice en Clervaux, en Luxemburgo, y que contó con la presencia de un caballero de la lugartenencia de España oriental.
Después de asistir a la misa de la mañana, la veintena de miembros de la Orden pudieron escuchar dos prédicas del Abad del monasterio, Dom Michel Jorrot, quien comentó los puntos 32-34 de la encíclica de Benedicto XVI Spe Salvi, texto que guiaría las reflexiones del retiro. El tema del punto 32 es que “quien ora nunca está totalmente solo”. “Si ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha”. “Si ya no puedo hablar con nadie… siempre puedo hablar con Dios”. Así la oración se convierte en “una escuela de esperanza”. Además, como se menciona en el punto 33, «el modo correcto de orar es un proceso de purificación interior que nos hace capaces de Dios y, por tanto, también capaces de los hombres». Dom Jorrot subrayó también que la oración es el primero de los bienes y citó a San Carlos de Foucauld, para quien la oración es un tú a tú con Dios: cuando oramos nunca dejamos de mirarlo.
La delegación de la Lugartenencia de Bélgica, compuesta por una quincena de miembros, estuvo presidida por su Lugarteniente, S.E. Damien de Laminne de Bex. La Lugartenencia de Luxemburgo estaba encabezada por el Canciller Joris Buyse, que acudió acompañado de otros cuatro caballeros y damas. Finalmente, la Lugartenencia de España Oriental estuvo representada por el caballero comendador Ilmo. Sr. D. Ferran Tarradellas Espuny.